« Noviembre 2003 | Main | Enero 2004 »

Diciembre 24, 2003

Pánico el día antes de Navidad

Porque no hay viejo temor que no regrese tranfigurado, ni turbación que consigamos erradicar por siempre, ni cobardía que sea exorcizada y ande errante a la caza de otro corazón medroso. Cualquier día del año, incluso si es sacro, si algún dios lo consagró para la paz y la fiesta, puede encerrar el instante, momento de la desdicha y la zozobra en que cualquier elemento inocuo nos transporta - ciega y oscura asociación - al pavor y la parálisis, como si un monstruo primigenio se apareciese haciendo realidad todos nuestros miedos.

Los recuerdos a veces nublan la vista, confunden los sentidos. Quizás haya corazones encogidos que logren ver lo que temen, redoblado y aumentado, como a través de una lente que desfigura y consigue trocar en mirada dolorosa y acusadora lo que era vulgar miopía nada más, en la persona que nos duele a muchacha desconocida y lozana, gesto concentrado, morena la piel.




Aprensión que se desvanece, ahuyentada por vientos más fuertes.

Escrito por Zol a las 03:45 PM | Comentarios (0) | TrackBack

Diciembre 22, 2003

Todo sigue igual

No ganaré el tiempo, único de los tesoros que el dinero puede comprar, ni padeceré el acelerón de los proyectos cumplidos con su dosis de desengaño, quedarán ahí, jugando a poderse soñar. No habrá baños de champaña, bailes disparatados, señoritas que de pronto se acuerden de uno, siquiera estarán los abrazos con desconocidos y los gritos, las fotos en la prensa y los tópicos de bar. Quedarán el fin de mes al que no llegamos, el mundo con sus reglas, mi inútil enfrentamiento y la mano que aprieta cuando nadie lo ve.

Escrito por Zol a las 04:01 PM | Comentarios (1) | TrackBack

Diciembre 19, 2003

El despecho de una mujer

En su cruda mirada lo ves, quizás también le acompañe algún gesto que insinúa su ira: el temblor de una pierna, el tiritar del labio inferior, antaño deseado como el puerto al que uno quiere arribar. Pocas cosas se pueden comparar a esa enemistad, nada a lo que temer como a ese rencor, ni el odio del tirano, ni los celos del galán, ni el desprecio de la masa porque esta cólera no ejerce acción alguna sobre el destinatario, sino que lo condena a vagar por tristes soledades, sin un castigo al que asirse ni penitencia con la que encontrar la redención que todos, alguna vez, buscamos.



Por la carretera de Stephan Glathe

Ni saber a dónde le llevarán sus pequeños pasos

Escrito por Zol a las 02:49 PM | Comentarios (128) | TrackBack

Diciembre 16, 2003

Por los días

Por aquellos en que salieron mariposas de la caja de Pandora, por aquél en que Caín se olvidó de Abel. Por aquella vez en que Ulises encontró el camino, por la noche en que acertamos las palabras, por todas las demás en que no hicieron falta. Por el tiempo en que da vértigo quedarse parado, por cuando sabemos que no vas a volverte sal, aunque el pasado insista en fijar en ti su mirada, soberbio que no comprende felicidades. Por las cartas que obtienen su respuesta y los labios que las firman, por las mañana que no amanecemos en una cama vacía. Por las alegrías que no se esperan y por las que se buscan toda la vida, por las noches cómplices, por quién no lleva reloj cuando camina a tu lado y, a veces, sonríe para corresponderte.

Escrito por Zol a las 03:48 PM | Comentarios (1) | TrackBack

Diciembre 13, 2003

Retrato de mujer al fondo o elogio de la imperfección

De estar más cerca, me hubiese sido imposible guardarla para mí, porque en la proximidad la mirada aborda, invade. Pero permaneciendo lejos, o no tanto, a unos metros, pudo pasar por distraída y casual, no más que un inocente asombro o una curiosidad irreflexiva. Protejo su recuerdo de niña mujer, de pelo corto y mejillas sonrosadas, que se avivan como su genio, siempre a flor de piel, como atesora el místico su visión o el asceta su norma. Se creerá maldita por los hierros que atenazan su boca de labios finos y lengua viperina - obra la imaginación el milagro de inventar las palabras, como si el rostro y su mirada de criatura indomable fuesen suficientes para resumirla - pero no sabe que el demonio que amarga es a veces bendición. Y lo es porque transfigura en irresistible titubeo lo que de natural hubiese sido soberbia y altanería, porque su gesto tímido e inseguro convoca a la caricia - y al deseo - más que las perfecciones que este siglo predica.
La belleza y una copa de vino, buena compañía y pocas certezas, acaba el año casi como comenzó...



Tiolina

Gente que pasa por la vida de uno como los figurantes en las películas


Escrito por Zol a las 03:54 PM | Comentarios (1) | TrackBack

Diciembre 10, 2003

Me mintió la mujer del tiempo

Con voz segura y mirada fija me anunció una temporada en la que nacería un nuevo Sol radiante e inexpugnable, pero al sentir las primeras lluvias, apenas unas gotas tan sólo, se descubre la farsa. Un tiempo estable en el que confiarse, predijo mientras yo me dejaba convencer, deseando como estaba salir de viaje, emigrar a lo desconocido, acogerme a su promesa. Pero era un fraude, una artimaña, invención para un confiado, ingenuo que no alcanza a comprender el perpetuo baile de estaciones ni lo efímero de lo que habita en los corazones, ni las verdades provisionales de algunas féminas.

No habrá edad luminosa que se perpetúe, ni época cálida y radiante que nos salve, como no faltaran mujeres del tiempo que con voz segura y mirada fija nos seduzcan y conquisten, desacierto fatal, consiguiendo alejarnos de quien en la tormenta era refugio y calor, mano que tirita y sostiene.


Mujer en la orilla

Volver a encontrarnos en alguna orilla.

Escrito por Zol a las 03:37 PM | Comentarios (0) | TrackBack

Diciembre 07, 2003

El teléfono

Uno siempre ha creído, influido como todos por el miedo a lo distinto, que ellos con sus grandes autos y su conducción homicida no hacían sino revelar ciertos desajustes psicológicos, o quizás no sea más que la manifestación de alguna disfunción sexual. Pero existen los mezquinos del mercado, la tropa del éxito y las ventas, divertidos y atractivos, triunfadores que nos descubren, por fin, de qué presumir, de como un celular se nos manifiesta como el símbolo, acaso como la cruz o la media luna, de su nueva y grosera religión . Hay quien lo dijo más claro, sólo pensar un momento desnuda la perversidad usurera disfrazada de ingenio y alegría.

Ellos no saben, nunca entenderían, que ella, con su negativa a poseer uno de sus artilugios, revela parte de su esencia, porque no se deja encontrar, porque andar tras su busca es perderse en un laberinto de contestadores y otras voces que no conducen sino a su insondable retirada, no por repetida menos dolorosa.

Pero él, con su teléfono siempre encendido también juega, a estar siempre localizado, abortando cualquier excusa, invariablemente al alcance para a la postre saber, queriendo saber, quién le esquiva, quién le huye.

Dos que se buscan y no se encuentran, que se piensan y se olvidan, añorando hasta que llega el recuerdo de su decisión, intercambio de roles entre cazador y cazado en el juego que se posterga sin que sepamos – queramos – darle fin.

Escrito por Zol a las 03:01 PM | Comentarios (1) | TrackBack

Diciembre 02, 2003

Esta noche sólo...

...con el ritmo acelerado y la mente dispersa, con el insomnio que cada vez va ganando más terreno, con la conciencia confundida y los sueños muy dormidos, con exceso de tachones en el currículum, con la nostalgia enfurecida y tu recuerdo difuso, con un número de teléfono huérfano, en el que nadie me va a contestar, con vértigo de princesa prometida y cansancio domesticado, con sonrisa boba del que recibe una respuesta, con anhelo de tu intimidad y la soledad de tu ausencia, que no mata, aunque la hipérbole lo exija, aunque uno gaste nostalgia en noches como esta, las alegrías que el tiempo ha convocado a mi favor.

Escrito por Zol a las 03:09 PM | Comentarios (0) | TrackBack