« Diciembre 2003 | Main | Febrero 2004 »

Enero 31, 2004

El mal o sobre Mystic River

No compartía mi comentario. Por eso cuando le expliqué que para mí aquella película trataba sobre el mal, sobre su naturaleza incomprensible, su indomable acontecer, su inevitable aparición emparentada con los extremos cariños, con las convicciones más nobles, nos tornamos un tanto en extraños que hablan idiomas distintos.

Acaba uno por preferir la tibieza de la duda, sobornable estado en el que todavía podemos guardar un halo de esperanza, esperar que las palabras negocien un futuro mejor o, como diría el poeta, asumir al enemigo, vivir sin tener precio. Pero, poco a poco, casi sin que uno lo advierta, con el sigilo y el silencio de un cáncer, se va agriando el carácter, las pequeñas convicciones mutan en fortalezas, se reinventa uno como sectario de sus razones. Queda un poso en el fondo, en ocasiones convocado por el arte o por unos ojos limpios, que reconcilia con la idea de que no todo está perdido.



Fotograma de Mystic River

No te pierdas Mystic River. Penn sigue siendo el rostro de la realidad.

Escrito por Zol a las 02:56 PM | Comentarios (0) | TrackBack

Enero 28, 2004

Vaciado

No leo la tristeza en su rostro, ni es huraño su gesto. No lo imagino llorando, no lo conozco parado. No consigo encontrarle los adjetivos, adivinarle los matices, arañar su superficie; tal vez muy pocos lo hayan logrado en los últimos años. Será por eso que existe junto a mi ininteligible, sumando una tras otra horas de faena, días completos de tajo - que a otros amarga - vida consagrada, miliciano de la corporación, hombre bien domado.

No es pérfido ni cicatero, siempre presto al auxilio compañero y al esfuerzo noble. Será por eso que, aunque podría, no lo asumo como desleal al proletariado, sugestionado por señores del capital y la mentira, medalla de oro en esa estúpida carrera que hemos comenzado los asalariados por ganar méritos. Sólo creo que está vaciado y ya es demasiado tarde para buscar al amigo que pudo existir una vez en él.



Al tiempo uno puede acabar convertido en su contrario.

Escrito por Zol a las 04:07 PM | Comentarios (0) | TrackBack

Enero 25, 2004

Las palabras

Algunas palabras están cavando una fosa, extraviando una devoción, desnudando mil vilezas. Ilusos, ingenuos, seguimos creyendo y nos empecinamos en que tenderán puentes, consagrarán alianzas, y que aquellas que nos dijeron, las que amarramos en el recuerdo, vinieron para quedarse. Pero vendrán otras voces que las transmutarán y nos convertirán en enemigos o quizás sólo se vayan, las perdamos y ya no nos quede nada de qué hablar. No tendrá arreglo, no, porque como ya supo el poeta, a veces las palabras no sirven, son palabras.

Escrito por Zol a las 03:33 PM | Comentarios (1) | TrackBack

Enero 21, 2004

El sitio de su secreto

Recuerdo el día en que me cogió de la mano y, en silencio, me condujo al sitio de su secreto. Allí, donde rompen las olas, donde su capricho se trocó en serenidad, donde se refugiaba del mundo hostil, encontró al fin un paisaje que mereciese sus inmensos ojos negros.

Revelamos, confesamos lo innombrable, lo que no debería conocerse, lo que nos arruniaría y casi siempre es una declaración de amor, una forma de obligarle a quedarse en nuestra intimidad, de establecer un vínculo que traspasará las miradas y sellará la complicidad, el apego anhelado. Después ya no es posible elegir, aunque fue desesperada la vía de seducción, el recuerdo de su mirada que desnuda me derriba en cada ola que rompe contra las piedras.





Al pasar cerca, el mar nunca está en calma.

Escrito por Zol a las 03:00 PM | Comentarios (3) | TrackBack

Enero 17, 2004

Desconectado

Mutilado el cordón umbilical que me unía a este cosmos, desconectado, extrañando las botellas que traían mensajes de cariño a mi bandeja de entrada, me encuentro en lugar extraño e inhóspito donde escribir, al menos, una carta para no ser olvidado y desear que los extraños duendes de la informática me devuelvan la ventana mágica que convocaba para mí vistas a tantos mundos.

Escrito por Zol a las 02:31 PM | Comentarios (0) | TrackBack

Enero 13, 2004

Pérdida

Como creyéndome invulnerable al peligro y al demonio que acecha en ella, la noche de invierno en la ciudad me arrastraba a las calles desiertas, al caminar solitario a través de su frío y su misterio. Hechizado por una seducción clandestina rechazaba comodidades y compañías, seguridades y conversación para internarme en callejuelas y avenidas, con el gélido silencio y la muda sonrisa y aquella voz interior que fue languideciendo.
El camino de ida era el de las ilusiones y los sueños, el de los proyectos; el de vuelta era de realidad y el vaho de mi aliento anticipándose atento.
Ya no camino por la noche en mi ciudad. Se acabaron los brazos en los bolsillos, el cuello de la ropa alzado que otorgaba un aire furtivo a mi expedición, prescribió la estación en que prefería las avenidas abiertas para que el viento me buscara en alguna parte. Y no sé si porque ya he llegado, si se terminó la senda y no quedan caminos de regreso.



Al espejo

Como mirarse al espejo, tras las rejas.

Escrito por Zol a las 03:46 PM | Comentarios (3) | TrackBack

Enero 11, 2004

Brotan

Aparecen en toda historia. No las mencionan en aquellas que al final son contadas, las épicas y emocionantes, las llamadas a circular de boca en boca, a ser consumidas por miles de ánimos inquietos, las que tienen por vocación turbarnos, asombrarnos. Pero siempre - ya hablemos de un grupo de amigos, una familia o una historia de dos - brotan las pequeñas venganzas, los agravios y las ofensas que, dolidos, no dejamos pasar. Pueden comenzar - siempre hay un primer ofendido - por una nimiedad, por la nada, por una llamada olvidada, un gesto extraviado, un malentendido, cualquier pequeñez. Pero enseguida crece la bola de nieve, hasta llegar a configurar, a trastocar, a convertirse en la clave con la que interpretaremos cada fruslería, cada llamada, cada gesto encontrado.

Es entonces cuando - ya hablemos de un grupo de amigos, una familia o una historia de dos - perdemos y nos quedamos solos, errantes condenados, obligados a buscar con quién sustituir a nuestra preciada pérdida.

Escrito por Zol a las 12:58 PM | Comentarios (0) | TrackBack

Enero 07, 2004

Un coche rápido (Fast car)

En la radio del bar canta Tracy Chapman, la voz negra, la guitarra dolida. En el centro del pub, un poco a la izquierda, como convocados por la nostalgia equivocada se saluda grupo de amigos. Tracy sigue deseando un billete a cualquier parte, puede que juntos lleguemos a algún sitio. En la tasca hay con quien ya no queda de qué hablar, como si dos extraños se esforzasen en disimular la distancia y la indiferencia. La serenata confiesa que cualquier paraje es mejor que quedarse parado, enganchado en la ciudad con sus mentiras y decepciones. Pero nosotros hace tiempo que vivimos atrapados y nuestras cárceles se encuentran tan distantes que ni el alcohol puede secuestrar la complicidad para rendirla a nosotros una vez más.

La voz de fondo duda de que el coche sea lo suficientemente veloz como para volar lejos, dejando atrás las luces de la metrópoli por la que no volveríamos la vista atrás. Cada uno vuela al abrazo que la vida, en indemnización por tanta pérdida, le regaló.



Tracy Chapman

Tracy Capman, Fast car.

Escrito por Zol a las 04:04 PM | Comentarios (0) | TrackBack

Enero 04, 2004

Elephant o un día cualquiera

En un día cualquiera Elias hace fotos que revela en el laboratorio del instituto, Kristen sufre sus complejos y sus soledades de niña fea, Nicole, Jordan, Brittany viven su amistad anoréxica y vacía, Nathan y Carrie habitan su perfección, exitosa y envidada, como se encumbra la nada en las sociedades más necias. Sólo que un día, inadaptados y extraviados, rechazados, Alex y Eric llegarán al instituto armados hasta los dientes de odio y armas automáticas.

Película difícil, que apenas arroja una mirada sin moraleja, sin doctrina, sin solución a esas escabrosas noticias que pueblan los informativos, a las locuras lejanas y que por absurdas y sinsentido nunca consideramos de nuestro mundo. Pero ahí andamos, como cuando ibamos al instituto con nuestros miedos y nuestro querer ser aceptados, fragilidad de la adolescencia que nunca acaba de marchar, como cuando nuestros miedos eran tan conscientes que casi los podíamos tocar. Por favor, vean Elephant (si es en versión original mejor), hacía tanto que una película no me tocaba el alma de este modo...



Beso en la película

Besos y caricias tan necesarios como el aire que respiramos.

Escrito por Zol a las 03:03 PM | Comentarios (0) | TrackBack