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Mayo 28, 2005

Su nombre

Mencionar su nombre, pronunciarlo apresuradamente, casi de pasada. En cualquier conversación, traer al presente su presencia fingiendo casualidad, indiferencia, cuando lo cierto es que no abandona el pensamiento. Evocar su recuerdo ante cualquier detalle, publicar su nombre en medio de otros, queriendo sin saberlo acercar su cuerpo, su risa. No olvidar su manera de mirarte dejándolo todo de tu parte, como si de tus próximas palabras dependiera algo sublime y secreto. Es la primera prueba, el primer indicio, que convoca a la sospecha.

Escrito por Zol a las 12:16 AM | Comentarios (25) | TrackBack

Mayo 21, 2005

La chica de ayer

No, no eres tú como aquella otra chica de ayer, la que jugaba con las flores en mi jardín y tarareaba canciones que conseguían que la pudiera amar. Al reencontrarte han regresado antiguas preguntas, interrogantes perplejas ante la ausencia de una respuesta que permitiera desterrar la ambigüedad, indeterminación que se esconde en nuestro saludo, púdico beso en la mejilla. ¿Por qué, cuál fue el pretexto por el que dejamos escapar el deseo, la razón por la que miradas lividinosas y susurros al oído no trocaron en dos cuerpos yaciendo en la playa, en un hotel, en un portal?. Aciago infortunio que mi cuerpo denuncie la ignorancia de tus senos y del sabor de tu sudor tras emigrar a un universo paralelo condenado a no tocarse con el tuyo.

Escrito por Zol a las 11:44 AM | Comentarios (14) | TrackBack

Mayo 14, 2005

Los detectives salvajes

Voy a despegarme del ordenador unas horas, aún no sé cuantas. Quizás la madrugada me sorprenderá acompañando a los detectives salvajes de Roberto Bolaño, seducido por el espíritu que los gobierna y que uno dejo morir hace años. Seguirles, acompañarles en sus trabajos impredecibles, vivir su viaje iniciático como si nunca hubiese perdido ese tren y reconciliarme al fin con esa celosa amante que es la buena literatura.

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Escrito por Zol a las 04:01 PM | Comentarios (2) | TrackBack

Mayo 06, 2005

Persecución

Los automóviles que se agolpan en la autovía, el cielo que promete días de sol y todos que huimos con buen sentido de nuestras vidas, de oficinas y jefes, de madrugones, de las letras por pagar. De pronto, un deportivo negro y podrías ser tú quien lo conduce. Deberáis tener ese aspecto al cabo de tanto tiempo: el gesto torcido propio de un espíritu de la noche ante la primera luz, esa forma de conducir, impulsiva, imprudente, violenta. Quien ejerce de copiloto apenas me deja verte, pero comienzo la persecución casi sin pensarlo, esquivando matrimonios en crisis, veraneantes, chicas que se escapan por primera vez.

(Continuará...)

Escrito por Zol a las 12:29 AM | Comentarios (7) | TrackBack