Septiembre 28, 2006

Un extraño nerviosismo

Una excitación acelerada, una tensión invasora que ha burlado a la policía de todas mis aduanas. Apenas me deja leer, sus milicias han impuesto una hiperactividad absolutista que amenaza con derribar al actual régimen. Los intelectuales se encuentran desconcertados y no saben como reaccionar a las ráfagas de mensajes que - aunque toscos y zafios - irrumpen a cada instante en mi pensamiento. Ya han caído las primeras regiones, pronto impondrá su ley de ambiciones inacabables y competencia eterna al resto del país.

Tal es el poder de su propaganda - conoce tan bien los miedos y ambiciones secretas del pueblo - que nadie espera que sea capaz de derrotarlo. Por eso escribo esto, para que un día, si alguien vuelve la vista atrás, sepa que otra vida tuvo que sucumbir para que surgiese la mierda a la que se ha abrazado.

bombay

Escrito por Zol a las 11:06 PM | Comentarios (27)

Noviembre 22, 2005

Aniversario

No será este un aniversario para el balance y la memoria, ni quiero recordar a los que conocí y ya tanto cansé. Este blog, como todos, como tú, es una estación de paso, un sitio para abandonar cuando pase el invierno .

Conversaciones, palabras al fin y al cabo, que diremos y con las que nombraremos el mundo y también lo re-crearemos. Quedará atrás y, si alguna vez lo recordamos, lo haremos con el cansancio con que se evoca los libros que ya no apreciamos, historias que ya dejaron de pertenecernos como los amores que perdimos.

A veces escribo cartas cumple tres años.

Escrito por Zol a las 07:56 PM | Comentarios (37)

Octubre 31, 2005

Paseo nocturno

La invité a subir en mi coche casi sin querer, su débil oposición me hizo insistir y así representamos el teatro de que en verdad era voluntad mía ser su chófer por una noche. Debería haber adivinado su verborrea infatigable, su tempo de conversación juvenil y apresurado que me dejaron mudo, demostrando que uno sólo acierta las palabras cuando mira hacia atrás.

Como envidié sus dogmas y su fe, su firmeza para creer más allá de los signos de los tiempos. Celos, eran celos porque ella bebía de una fuente, qué más da que sea real o inventada, de la que extraía toda suerte de ideales y proyectos, una variable que lo configuraba todo, que da sentido y eclipsa todas las razones. Nostalgia también. Al contemplarse a uno mismo hace años, en los días felices y extraños, como si Barnes se hubiese dignado a admitirme como personaje.

En estos viajes en el tiempo es conveniente no tocar, no cambiar nada de sitio. Sin opinar ni aconsejar, ni mucho menos explicar el pecado original a quien aún no ha sido expulsado del paraíso, mi acompañante permaneció en su época, con sus dogmas y su verborrea incansable hasta el fin del trayecto, yo me volví sólo a casa en un coche lleno de fantasmas.



Y lo que creímos que era la vida se disuelve...

Escrito por Zol a las 11:40 PM | Comentarios (13)

Enero 30, 2005

El incomprensible apego a la virtud

Conducías sereno, reflexivo, con tu peculiar obsesión de chófer responsable; yo era un copiloto ebrio, abandonado a la autocomplacencia de quien se ha cruzado con la encarnación de la sensualidad y el placer. Aconsejabas con tono amigo, en confidencia me aleccionabas, sobre el pudor que debe acompañar a la mujer, sobre la apariencia y el saber estar, la decencia y la virtud, como si además de la embriaguez me debieses salvar de caer preso de pasiones aún más nocivas, reconduciéndome al rebaño en el que habitabas.

Pero ayer (los años pasan, aprendemos a ver donde antes sólo había ceguera) al verte junto a esa monja con la que compartes tu vida, sentí un irremediable deseo de abrazar el hedonismo de aquellos tiempos. Sólo de imaginar tu cama gris, el deseo comedido, la infinita tristeza que desprendéis de rebaja sentimental, sentí la nostalgia de quien rompió grilletes y abrió las puertas. Porque es a los primeros cuerpos, a quienes hicieron las primeras caricias prohibidas, a los que se mete en la cama en las noches solitarias.

Escrito por Zol a las 10:32 AM | Comentarios (8) | TrackBack

Enero 06, 2005

Mi colección de llamadas perdidas

Colecciono llamadas perdidas, números extraños que mi teléfono desconoce y un día arribaron sin encontrar respuesta. Yo las bautizo, les otorgo un nombre - que es como declarar su existencia - inspirado en el día en que se dieron. Así, al repasar la agenda, me encuentro el día del trabajador, víspera de Navidad, con el día en que me relataste tu secreto para atarme, para que no me fuera. Nunca contesto a ninguna a no ser que, por insistencia, su autor se delate y no deje posibilidad a mantenerlo en mi directorio de llamantes anónimos.

No habrá, sin embargo, entrada en él para el día de reyes. Ha sido por culpa de una canción - Street spirit (fade out), de RadioHead - que no he podido dejar de devolver la llamada, de saber, de abortar todas las fantasías que hubiese trazado habitando en la duda. Iluso, barruntaba que pensar en alguien puede convocarle, que la nostalgia y el deseo - que sólo pueden ser presumidos - serían capaces de trocar una voluntad remota, como si escribir pudiese transformar la realidad y no sólo aliviarnos nuestras maldiciones. Ingenuo.

Escrito por Zol a las 08:52 PM | Comentarios (21) | TrackBack

Mayo 05, 2004

Las canciones de hace un año

Las canciones de hace un año se resisten a caer en el olvido. No quisieron ser la oveja que se ofrece en sacrifio, ni la página ya pasada de una lectura fácil y barata. Como una civilazión ancestral que guardase en sus leyendas el secreto de la sociedad perfecta y fraterna, estas coplas sobreviven a nuevas melodías, esas que hablan ya de otros tiempos, más felices y cercanos. Será por eso que en noches como esta, no consigo discernir si ya caducaron sus certezas, o si, por el contrario, aún son fuertes para proyectarse y reconfigurar esta estación en la que habito.

Escrito por Zol a las 03:28 PM | Comentarios (1) | TrackBack

Abril 01, 2004

Las vidas

Las vidas que se perdieron, las deseadas, aquellas que buscamos y la mala ventura desterró de nuestro destino, las recordamos cuando se nos presenta un destello del tiempo en que las soñamos. A las que no quisimos, unas que odiamos lo suficiente para sortear su carga, otras que se perdieron por la vacilación y la suspicacia, no hay que convocarlas, se cruzan como trenes en el metro, incomunicados e inaccesibles por mucho que apriete el deseo.

Será por eso que a las vidas que se atraviesan, rara especie en extinción, hay que amarlas cuando nacen, abrazar su deseo de ocuparlo todo. Quizás porque quedan pocas alienaciones que merezca la pena acoger, que valgan siquiera la mitad de lo que se llevan, es tiempo militar en el ecologismo de los colores en este día gris.


Gracias C.

Amarlo cuando nace.

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Diciembre 24, 2003

Pánico el día antes de Navidad

Porque no hay viejo temor que no regrese tranfigurado, ni turbación que consigamos erradicar por siempre, ni cobardía que sea exorcizada y ande errante a la caza de otro corazón medroso. Cualquier día del año, incluso si es sacro, si algún dios lo consagró para la paz y la fiesta, puede encerrar el instante, momento de la desdicha y la zozobra en que cualquier elemento inocuo nos transporta - ciega y oscura asociación - al pavor y la parálisis, como si un monstruo primigenio se apareciese haciendo realidad todos nuestros miedos.

Los recuerdos a veces nublan la vista, confunden los sentidos. Quizás haya corazones encogidos que logren ver lo que temen, redoblado y aumentado, como a través de una lente que desfigura y consigue trocar en mirada dolorosa y acusadora lo que era vulgar miopía nada más, en la persona que nos duele a muchacha desconocida y lozana, gesto concentrado, morena la piel.




Aprensión que se desvanece, ahuyentada por vientos más fuertes.

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Octubre 26, 2003

Las noches que tuvimos

No logro evocarlas con precisión, esta vez el olvido se llevó la mitad equivocada. No consigo reconocernos en aquellas escenas de intimidad, como si otra noche más oscura nos hubiese envuelto con una neblina espesa.
Las palabras, las promesas, se me presentan como balbuceos infantiles, dos ingenuos que creyeron poder proteger su alianza de influencias y del trasiego de la vida. Hoy otras voces son eco de ellas, como otros son relevo de los amigos que perdemos y, escarmentados, sólo les permetimos esperarnos en el zaguán.
Las miradas no alcanzo a descifrarlas, cuando las invoco mantienen su halo de misterio y, exégeta que ha perdido todas las claves, no acierto a creerlas, ellas que dijeron todo lo que no se podía contar.

Hombre con cuadro

Transformándose en otra cosa.

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Octubre 12, 2003

Secreto roto

No recuerdo la cita, siquiera supe en su día que se iba a quedar habitando en el subconsciente esperando soltar su zarpazo. Pero el poeta ya me anticipó la historia del hombre y su amiga, del extraño cariño, de la complicidad, de un sobrevivir juntos la guerra y el destierro. Como todas las alianzas se pobló de símbolos porque el hombre es un animal sacramental, pobre mortal consciente de estarle vetado el pronunciar en exceso las palabras reservadas a los dioses. De entre todos los símbolos había uno especialmente preciado para él, un jarrón antiguo, pequeño y humilde, inseguro y vulnerable como una adolescente que se piensa poco agraciada en su primera cita. Ella era su custodia, del trozo de cerámica, de su sacramento, del secreto contenido, del sello de la alianza. Un día lo hizo pedazos. Nunca sabremos por qué, si es sólo que la vida es así y en ella no caben imposibles o sufrimos la innombrable maldición de cuando alguien se cuela en el afecto y ya nunca podremos desterrarlo. Puede ser que ella no supiera su verdadero valor, que el anatema estuviera revestido de inocencia y no fuese tributo a otras religiones. Pero está roto, no volverá y sus pedazos se presentan en los sueños de él para gritarle que la realidad a la que señalaban ya no existe.
Y no volverá. Jamás.

Secreto roto

Y querer huir a donde nadie te pueda tocar

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Septiembre 27, 2003

La huella que quedó

Le relataron mi traición, de mi vileza le hablaron. De que atrás dejé odio y resentimiento, el estropicio que sembró mi elocuencia le detallaron. Un rosario de intrigas caducas, un terrible beso de Judas, la oscuridad de mi corazón le pintaron. Como si el tiempo y la distancia no aplacaran el fanatismo, como hacen con los ideales, sino que lo enquistaran en el alma de los hombres, incapaces de tolerancia u olvido.
No le hablaron de que creí en lo distinto, sin saber que sólo hay bandos que hoy me son tan extraños como aquellos teólogos de Borges que por antagónicos, eran uno mismo. Vanidad de vanidades, le hubieran respondido.


De espaldas al piano

De espaldas y ya no tocar nunca más.

Escrito por Zol a las 06:35 PM | Comentarios (7)

Septiembre 20, 2003

Un segundo de duda

En ese instante, la incertidumbre: ¿lucidez o extravío?. Como cuando al despertar sospechamos que aún vivimos el ensueño, como cuando en la vigilia comenzamos a olvidar la razón de nuestros desvelos y nos deslizamos a los brazos de Morfeo. Tras él, un ejército de certezas se dispone a aplacar la rebelión, conocedor de que la indecisión sólo trajo pena y fracaso, el habitar en en el olvido de quien era fuego y amaba la vida. La duda desaparece, pero un viejo demonio me cuenta que anda camuflada. Aguarda el momento propicio para sacar sus garras. Y herir. De muerte.

Escrito por Zol a las 03:22 PM | Comentarios (10)

Septiembre 01, 2003

Amor platónico

En el mismo autobús pero con destinos diferentes. Uno, distraído, absorto en imaginaciones y esperanzas recién sembradas; ella fruncido el ceño, agrio gesto que enmascaraba la dulzura del rostro que atesoro entre mis recuerdos. No, no era la misma belleza que idolatré como sólo se puede hacer con aquello que sabemos inalcanzable y superior. Su belleza sutil y discreta, la adorable niña con sus grandes ojos abiertos.
Al bajar del autobús y en el cruce de miradas, sólo en ese instante, se repitió aquella otra época en la que ella continuaba su camino con un saludo de despedida vago y desoncertado. Pero en esta ocasión sólo lamenté que alguien haya robado la alegría que una vez quise para mí, dejando la grosera huella del desencanto y el dolor.
Y continué ensimismado en imaginaciones y esperanzas recién sembradas, en las que los amores platónicos que no fueron se extinguen como la luz de las estrellas al amanecer.

Muchacha en la ventana

Como también me volví encontrar a Dalí hace poco...

Escrito por Zol a las 11:00 PM | Comentarios (224)

Agosto 27, 2003

Su influencia

Aunque Piaget hablara de autonomía y autogobierno y uno quisiera verse libre ante el espejo, no consigo esquivar las influencias sobre mí. Son ellos que me transmiten sus miedos, su recelo, su cobardía. Eres tú que una vez me alabaste y desde entonces quiero gustarte. Es ella y su arbitrario e inexcutrable dictamen sobre lo virtuoso y lo vacío. Se encuentra uno a merced de vientos - a veces tempestades - que confunden el ánimo y paralizan la decisión, exigiendo para aplacarse días de apartarse del resto de la humanidad.
Recuerdo aquella noche en que obtuvimos nuestra regla de oro, la máxima que gobernaría nuestra vida: "¡a la mierda!" dijimos... eco de palabras que al recordar se me presentan con otra voz, como si de quien las declamó sólo quedara una sombra que habita en algún punto de mí.

Paisaje con nubes
Nubes oscuras que no dejan pasar la luz


Escrito por Zol a las 07:00 PM | Comentarios (9)

Agosto 10, 2003

Con el café de la mañana

Aunque la noche quería ser de Dioniso, el eterno retorno buscaba alguna presa a la que seducir. A pesar de que el deseo y algo más invitaban a desnudarse, las máscaras dejaban entrever que hay mucho que permanecerá oculto, justo para señalarse, para que no olvidemos que están ahí. Pese a que al llegar al amanecer - solo y demasiado sereno - ya no pude dormir como a veces me pasa, el café de la mañana me ha murmurado, en confidencia me ha confesado, que no hay más camino que hacia adelante.

molinillo
Borrones en el tiempo, que diría alguien

Escrito por Zol a las 01:47 PM | Comentarios (8)