Marzo 04, 2007

La chica de la canción

Estaban todos menos la chica de la canción. Camareras infelices que nos recuerdan, chicas que se quieren hacer notar; cuarentones lastimosos que mendigan atención, chavales imberbes que no saben que hacer; parejas que se aburren y buscan otras parejas para la simbiosis perfecta, amigos de siempre que no nos quisieron llamar; bellezas que saben y presumen, otras que, inseguras, amarran para no perder; borrachos y hermanos, los de siempre y nuevas sonrisas que los consiguen eclipsar... estaban todos menos la chica de que habla la canción, copla que altera el ánimo, que convoca a afectos y amores, que durante segundos - instantes - reduce el universo a su ausencia.

Escrito por Zol a las 01:45 AM | Comentarios (18)

Diciembre 04, 2006

Calle de los flamencos

La calle de los flamencos permanece igual que hace años. Las mismas curvas traicioneras que temer por las noches, la rampa que te aleja del mar, idénticas casas de barrio alto que consiguen ponerte nervioso, que te miran haciéndote saber que estás fuera de sitio.

Pero la calle de los flamencos ya no dirige al mismo lugar, no desemboca en noches disfrutadas hasta el amanecer ni en la huida hacia delante. De su final han sido extirpados el deseo, las conquistas vividas a caballo entre el miedo y el frenesí, esa extraña forma de amar que sufren los eternos adolescentes.

Traslación y rotación de la geografía sentimental, tachones y nuevos descubrimientos que uno, ahora que mil obras nos rodean, debería anotar para dibujar su particular mapa de la ciudad.

Escrito por Zol a las 01:12 PM | Comentarios (24)

Septiembre 01, 2006

Milán, Madrid, Chicago, París

Es la maldición de las ciudades medianas, de las presuntuosas urbes de provincias que se piensan imponentes e inabarcables. Creen - ellas, las propias ciudades con su alma vieja y su vanidad paleta - que nunca ya más serán como los poblachos de los que proceden las hormigas que las pueblan, métropolis en la que cada uno puede perderse, corromperse a voluntad, lejos de chismes y de ojos en cada ventana. Pero no, hay finitas calles y finito es el número de miradas que se cruzan, de bares en los que perder el control, de esquinas tras las que nos encontramos a alguien. Ay, alguien a quien tememos y deseamos encontrar, un jaque que no sabemos si dará ventaja o se cobrará la pieza, un reencuentro como un repentino viaje en el tiempo; traicionero, inesperado.

Esa es la maldición de estas ciudades de provincias, uno nunca puede perderse del todo, corromperse o santificarse en una nueva vida lejos de las miradas en cada ventana. No como en Milán, Madrid, Chicago o París donde el poeta buscó hasta encontrar. Les dejo con mi buen amigo Jay Jay Johanson.

Descargar: Milán, Madrid, Chicago, París.

Escrito por Zol a las 06:38 PM | Comentarios (18)

Abril 10, 2006

Elipsis

Podría interntar adivinar qué quedo velado, que parte de la historia enterraste, oculta la carta en la manga del mago. Tal vez, como en las buenas películas, la elipsis absolvía de detalles superfluos, sucesos que nada aportarían a la narración y uno se preocupa por nada. O quizás, hay quien siempre intenta adivinar dobleces en el relato, vadeaba un secreto oculto, punto oscuro que amenaza con convertirse en el agujero negro que se tragase todo lo que vino luego.

Queda el guión oculto a los demás, nada saben de silencios o maquillajes, crédulos a lo que sucede en la pantalla.

Escrito por Zol a las 08:15 PM | Comentarios (15)

Enero 19, 2006

Un sitio

¿Aún guardas un sitio en tu corazón sangrante? ¿alguna sombra que sobreviva a la ruina, a la devastación de imperios conquistadores y crueles? Quizás me haga falta y querría guardarme una última carta ¿sabes?. Porque eso son los refugios lóbregos, inciertos rincones apenas endulzados por una vieja canción que habrás olvidado y es normal. Normal porque en estos cobijos son muchos los extraviados que se detienen y acampan y cada uno tiene su canción ¿cómo recordar cada copla triste, cada mirada desesperada en la madrugada, cada lobo que muerde en el corazón y después se va?

No, no habrá sitio ni respuesta. Aunque a veces bastaría, alcanzaría con saber que hay un corazón sangrante en algún lugar donde caerse muerto.

noche en la ciudad

Aunque sólo fuese en algunas noches en la ciudad

Escrito por Zol a las 10:43 PM | Comentarios (19)

Diciembre 10, 2005

Are you sure?

Are you sure? Dices y abres sin saberlo una puerta al pasado. Are you sure? No son solo palabras, es también una muralla que construyes y que me impide seguir caminando, mucho más ardua de superar que la amalgama de gritos y humos y cuerpos que nos rodean en el bar. Are you sure? Y tú tienes la sonrisa de la juventud, enredadera que me abraza paralizándome y deteniendo mis pasos. Are you sure? No es así como las bellezas anónimas dejaban paso, ¿cuándo se convirtieron en ninfas desafiantes que sostienen la mirada?. Are you sure?

Escrito por Zol a las 07:54 PM | Comentarios (18)

Julio 31, 2005

Quién pudiese

Quién pudiese escapar contigo, salir a la busca, con el valor de los golpes audaces y las cuentas mal hechas. Sólo un instante en esta vida, huir y zafarme de mis horarios y mis rutinas, del gesto vago con que me reciben en el trabajo, del insoportable deseo de aquella camarera de estar en cualquier otra parte. Desaparecer, sí, desaparecer, volar a parajes que no conocemos, para que, al tiempo, y cuando no supiéramos qué decirnos, convocarlos y así no malgastar los silencios. Quisiera contigo desertar de esta intendencia de soldado raso y guardia diaria, de esta disciplina de realidad, de tu sitio en ella, de tantas voces que me hacen sentir tan cansado...




Esta entrada llevaba 2 años en borrador

Escrito por Zol a las 03:51 PM | Comentarios (28) | TrackBack

Mayo 28, 2005

Su nombre

Mencionar su nombre, pronunciarlo apresuradamente, casi de pasada. En cualquier conversación, traer al presente su presencia fingiendo casualidad, indiferencia, cuando lo cierto es que no abandona el pensamiento. Evocar su recuerdo ante cualquier detalle, publicar su nombre en medio de otros, queriendo sin saberlo acercar su cuerpo, su risa. No olvidar su manera de mirarte dejándolo todo de tu parte, como si de tus próximas palabras dependiera algo sublime y secreto. Es la primera prueba, el primer indicio, que convoca a la sospecha.

Escrito por Zol a las 12:16 AM | Comentarios (25) | TrackBack

Mayo 21, 2005

La chica de ayer

No, no eres tú como aquella otra chica de ayer, la que jugaba con las flores en mi jardín y tarareaba canciones que conseguían que la pudiera amar. Al reencontrarte han regresado antiguas preguntas, interrogantes perplejas ante la ausencia de una respuesta que permitiera desterrar la ambigüedad, indeterminación que se esconde en nuestro saludo, púdico beso en la mejilla. ¿Por qué, cuál fue el pretexto por el que dejamos escapar el deseo, la razón por la que miradas lividinosas y susurros al oído no trocaron en dos cuerpos yaciendo en la playa, en un hotel, en un portal?. Aciago infortunio que mi cuerpo denuncie la ignorancia de tus senos y del sabor de tu sudor tras emigrar a un universo paralelo condenado a no tocarse con el tuyo.

Escrito por Zol a las 11:44 AM | Comentarios (14) | TrackBack

Mayo 06, 2005

Persecución

Los automóviles que se agolpan en la autovía, el cielo que promete días de sol y todos que huimos con buen sentido de nuestras vidas, de oficinas y jefes, de madrugones, de las letras por pagar. De pronto, un deportivo negro y podrías ser tú quien lo conduce. Deberáis tener ese aspecto al cabo de tanto tiempo: el gesto torcido propio de un espíritu de la noche ante la primera luz, esa forma de conducir, impulsiva, imprudente, violenta. Quien ejerce de copiloto apenas me deja verte, pero comienzo la persecución casi sin pensarlo, esquivando matrimonios en crisis, veraneantes, chicas que se escapan por primera vez.

(Continuará...)

Escrito por Zol a las 12:29 AM | Comentarios (7) | TrackBack

Abril 23, 2005

Mientras tanto

Llegará la era de las promesas, de las sentencias hermosas e hinchadas, pero hasta entonces tú y sabremos del deseo y de la urgencia. Apareceran desconocidos de belleza irrechazable, que quizás sean lo que siempre hemos estado buscando, mientras tanto será el tiempo de la noche y de las risas, de los cuerpos que se buscan y se encuentran. Vendrá alguien, (lo sé, lo sabemos) que irrumpa en este paraíso inocente y frágil, en este juego de amarse sin ponerle nombre.

O quizás no es amor, sólo somos tú y yo, mientras tanto.

Escrito por Zol a las 12:12 AM | Comentarios (18) | TrackBack

Abril 17, 2005

Prohibida

Tú estás prohibida, yo deambulo huraño sin razón. Casi nadie tenemos nada de que hablar, más allá de los personajes que hemos construido y nos tienen cansados. Tú eres hermosa, a mí se me intuyen la calvicie y el sobrepeso que me inhibirán en la vida burguesa a la que cada vez me resigno con menos fortaleza. No eres brillante ni inteligente, apenas tus segundos frente a al escaparate de la librería me desconcertaron tanto como tus silencios inacabables. No, no era deseo, anoche yo era incapaz de desear a nadie.

Escrito por Zol a las 11:58 AM | Comentarios (18) | TrackBack

Febrero 06, 2005

Su nombre no aparece en Google

Ningún resultado satisfactorio. Nadie habla de ella, siquiera una mención en un listado de una asociación o un comentario en un foro. Como si se la hubiera tragado la tierra, desaparecida, inencontrable para quien fisgonea cada rincón de la red, ajena quizás a esta telaraña de mensajes y negocios.

Debería sentirme afortunado de su nombre atípico, con su apellido exótico e indecible, que me ahorra horas de visitas, miles de resultados. Suerte de no ser ella "Luisa Sánchez" o "María González" o cualquiera otra que se halle por millones en este mundo, metáfora irónica de la búsqueda de lo único e irrepetible.

Ella no está en Google y desde su retirada no he encontrado puente que me acerque a su mundo de excesos y tragedias, de intensidad y silencios. Sólo, amargas certezas de la vida, sé que ella no me está buscando, apareciendo como lo hago a un sólo click de distancia.

Escrito por Zol a las 09:57 PM | Comentarios (19) | TrackBack

Diciembre 12, 2004

La última bala

Como el espía guarda siempre una última bala que le salve de caer preso, se atesoran a veces ciertos números de teléfonos, direcciones, una puerta de atrás íntima y secreta por la que intentar escapar. Los tenemos ahí, sin saber si aún guardan la pólvora de antaño, sospechando que cada día que pasa su poder va menguando a fuerza de ser condenados al pasado. Quizás nunca deberíamos atravesar la puerta, volver a escribir, recurrir a una última llamada. Tal vez creer que existe una posibilidad de salvación, que aún tenemos un as en la manga, valga más que la redención misma. Será por eso que anoche, cuando disparé, mi tristeza no la trajo la voz de la operadora, metálica y fría, sino el comprender que mi última bala no podrá ser disparada nunca más.

Escrito por Zol a las 09:27 PM | Comentarios (11) | TrackBack

Diciembre 04, 2004

Las mismas palabras

Se volverá a cerrar la puerta de la habitación. Adentro, el aire viciado, la semioscuridad cómplice, cierta atmósfera decadente y provocadora. Diré nuevo las mismas palabras, aquellas que buscaron fundirse con tus deseos, escudriñar tus anhelos, ser el espejo impecable de los sueños que no me contabas. Otra vez las mismas mentiras, o, acaso, verdades aproximadas, efímeras de deseo, tan antiguas como el sexo y la muerte. Pero ya no eres tú, sino tu recuerdo punzante, más intenso según pasa el tiempo y no consigo desterrarte de mi memoria.

Escrito por Zol a las 12:16 AM | Comentarios (4) | TrackBack

Septiembre 04, 2004

Maldiciendo el regreso de una ausencia

La noche en la ciudad con las primeras brumas y el olor a mar; el cine en medio de la noche, templo y refugio al que regresar; la película en el cine, excéntrica, divertida, inconsciente del poder que atesora; una escena en el filme, que le sorprende a uno distraído, desprotegido, como mecido por un oleaje tímido, inerte; un burdel en la escena y quizás una mirada, tal vez cierta manera de sonreir, quién sabe. O si no el regreso a casa, o el cambio de estación, o una vieja canción que suena tras demasiados años. Porque si no han sido ellos ¿quién ha convocado este recuerdo, este rebrote de nostalgia, este deseo de andar borracho en cualquier bar maldiciendo el regreso de una ausencia?

Escrito por Zol a las 12:06 AM | Comentarios (10) | TrackBack

Agosto 14, 2004

Sólo por hablar

Sólo por hablar, por unos minutos ridículos en la eternidad del Universo, por unos momentos en los que cerciorarse de la subsistencia de una voz lejana y hermosa. Apenas un puñado de fonemas, incapaces de acariciar un cuerpo o de dar marcha atrás al tiempo que nos arrastra irremisiblemente a la muerte, a la nada. Nadie podrá convencerde que un minúsculo lapso de tiempo parado de forma ridícula en medio de la calle, como hipnotizado por el teléfono móvil, que una ristra de ceros y unos viajando por una línea digital son capaces de trocar la estación en que vivimos, las cartas que se repartieron, la apuesta que perdimos.



Hombre paseando por puente

Ni cambiará el rumbo de ningún caminante.

Escrito por Zol a las 11:04 AM | Comentarios (6) | TrackBack

Abril 30, 2004

Repaso sus palabras

¿Por qué cumplir una promesa cuando los lazos que al engendraron son ya arena que se escapa entre las manos? ¿Acaso por señalar el tiempo que tuvimos, por desterrarlo de lo irresoluto y que la memoria nunca pueda vendérnoslo por incierto? ¿o quizás los juramentos indefinidos, los pactos irreflexivos no son sino los sacramentos que fundamos para recrear, para revivir, las vidas que ya pasaron?

Repaso sus palabras en busca de un matiz, un cambio de tono confidente, un hiato delator, una aguja en el pajar de su discurso y sus silencios, pista que me ayude a descifrar el por qué de esta distancia y su hiriente frialdad.




Que la memoria nunca pueda

Escrito por Zol a las 03:52 PM | Comentarios (0) | TrackBack

Marzo 28, 2004

A dos mesas de distancia

A dos mesas de distancia, ironías del cambio de pareja, anclaron la juventud perdida y la mirada esquiva, fija en el suelo como en los tiempos del miedo y la esperanza. Sólo a diez metros, espalda contra espalda, dos años de lejanía y silencio, de echar tierra en una tumba, de desconcierto cuando alguna imagen perdida - los ojos negros, el romper de las olas, cierta sonrisa que no conseguimos descifrar - aparecía ineludible y pasajera, como queriendo asegurarse de que lo único que no hay es el olvido. ¿Cómo pueden comprimirse el rencor y la furia, la herida, el desengaño, en apenas diez mil centímetros sin que algún principio físico acuda presto a salvarnos?.

Noche oscura que no redime, por más que uno quiera leer entre líneas, por más que uno desee viajar en el tiempo y no ser más el que fue. No habrá arca que salve a los caínes del diluvio que aguarda fuera.

Escrito por Zol a las 02:39 PM | Comentarios (1) | TrackBack

Enero 21, 2004

El sitio de su secreto

Recuerdo el día en que me cogió de la mano y, en silencio, me condujo al sitio de su secreto. Allí, donde rompen las olas, donde su capricho se trocó en serenidad, donde se refugiaba del mundo hostil, encontró al fin un paisaje que mereciese sus inmensos ojos negros.

Revelamos, confesamos lo innombrable, lo que no debería conocerse, lo que nos arruniaría y casi siempre es una declaración de amor, una forma de obligarle a quedarse en nuestra intimidad, de establecer un vínculo que traspasará las miradas y sellará la complicidad, el apego anhelado. Después ya no es posible elegir, aunque fue desesperada la vía de seducción, el recuerdo de su mirada que desnuda me derriba en cada ola que rompe contra las piedras.





Al pasar cerca, el mar nunca está en calma.

Escrito por Zol a las 03:00 PM | Comentarios (3) | TrackBack

Diciembre 19, 2003

El despecho de una mujer

En su cruda mirada lo ves, quizás también le acompañe algún gesto que insinúa su ira: el temblor de una pierna, el tiritar del labio inferior, antaño deseado como el puerto al que uno quiere arribar. Pocas cosas se pueden comparar a esa enemistad, nada a lo que temer como a ese rencor, ni el odio del tirano, ni los celos del galán, ni el desprecio de la masa porque esta cólera no ejerce acción alguna sobre el destinatario, sino que lo condena a vagar por tristes soledades, sin un castigo al que asirse ni penitencia con la que encontrar la redención que todos, alguna vez, buscamos.



Por la carretera de Stephan Glathe

Ni saber a dónde le llevarán sus pequeños pasos

Escrito por Zol a las 02:49 PM | Comentarios (128) | TrackBack

Noviembre 29, 2003

Al despertar

La imagen del sueño te puede perseguir durante todo el día. Contra natura, no se difumina, volviéndose a hundir en un pozo de locuras, donde, agazapadas, acechan para hacer tambalear el castillo de naipes. Aunque uno insiste en olvidar, en luchar contra la demencia, en no convertirse en estatua de sal, los enemigos vencidos son los más difíciles de desterrar, como si un dios favorable a los perdedores les hubiese concedido la gracia de perturbar la luz de mis días.

Hay miradas capaces de permancecer ahí, que no olvidaremos, que acertaremos a descubrir en otras, como si el espirítu original que las portó no nos hubiese abandonado nunca. O tal vez sea que, un tanto extraviada la razón, sea uno el que las proyecta, castigándose así, hiriéndose en lo más hondo, como si los hombres fuésemos pura locura, como en aquella obra de tantas derrotas, la de Miller y el precio, con sus diálogos y su silencio.

Escrito por Zol a las 12:46 PM | Comentarios (0) | TrackBack

Octubre 26, 2003

Las noches que tuvimos

No logro evocarlas con precisión, esta vez el olvido se llevó la mitad equivocada. No consigo reconocernos en aquellas escenas de intimidad, como si otra noche más oscura nos hubiese envuelto con una neblina espesa.
Las palabras, las promesas, se me presentan como balbuceos infantiles, dos ingenuos que creyeron poder proteger su alianza de influencias y del trasiego de la vida. Hoy otras voces son eco de ellas, como otros son relevo de los amigos que perdemos y, escarmentados, sólo les permetimos esperarnos en el zaguán.
Las miradas no alcanzo a descifrarlas, cuando las invoco mantienen su halo de misterio y, exégeta que ha perdido todas las claves, no acierto a creerlas, ellas que dijeron todo lo que no se podía contar.

Hombre con cuadro

Transformándose en otra cosa.

Escrito por Zol a las 03:29 PM | Comentarios (1) | TrackBack

Octubre 13, 2003

Su alegría

Es como un hachazo en mi bloque de hielo. Ahora que deberíamos personalizar una tragedia, cuando la vida invita a la tristeza y la ruptura, su risa desarma conciencias y seguridades. Es aquella por la que merecía pasar las horas inventando sin parar, viajando a latitudes más frívolas y hedonistas sólo por verla aparecer, no por esperada menos festejada. La misma que te convencía de tu condición privilegiada, único árbitro de esa lucha por no ser olvidado y sentirse querido, como los niños chicos. Esta noche ella no quería ser de blues y canciones frágiles como las de Malia, sino que es de ritmos y diversión, de alcohol y sensualidad, con la alegría a otra parte, a otra gente. Años buscándola y creyendo encenderla para, iluso de uno, saber al cabo que seguirá volando lejos como si nunca hubiese sido mía.

Fotografía de Malia

Malia sabe... cantando "Yellow Daffodils"

Escrito por Zol a las 03:56 PM | Comentarios (0) | TrackBack

Septiembre 30, 2003

Ya nunca escribes

Y no sé si es por una repentina felicidad - y para ti, como para mí, lo escrito sólo es engendrado por ese estado de tibia tristeza - o si por el contrario temes ser incapaz de vestir la desnudez de tus decepciones. Aún acudo, para encontrarte, para encontrarme, a donde debieran aterrizar tus letras y aún no he sabido desesperanzarme, tozudez que desgasto sin calcular.
No has llamado y, de vez en cuando, sé que lo prefieres así. Pero no, casi siempre estoy seguro de que las urgencias y la vida de estos días adultos no te dan un segundo y el tiempo pasa casi sin darnos cuenta. Quedo convencido - y así gano la tranquilidad para continuar mis batallas - de que no llamas porque es imposible vernos y evitas mi desilusión con tu extraño cariño, distante, frío a veces, que por inaudito se aseguró mi devoción. Sólo que alguna vez se despierta esa parte de mí que te conoce y no puedo callarle tu distanciamiento.
Pasan los días, llega el otoño, y no estoy solo. Cuando llueva habrá otros ojos en los que mirarme. Sólo quería que lo supieras.



Tu también tendrás otros ojos en los que...

Escrito por Zol a las 09:51 PM | Comentarios (12)

Septiembre 01, 2003

Amor platónico

En el mismo autobús pero con destinos diferentes. Uno, distraído, absorto en imaginaciones y esperanzas recién sembradas; ella fruncido el ceño, agrio gesto que enmascaraba la dulzura del rostro que atesoro entre mis recuerdos. No, no era la misma belleza que idolatré como sólo se puede hacer con aquello que sabemos inalcanzable y superior. Su belleza sutil y discreta, la adorable niña con sus grandes ojos abiertos.
Al bajar del autobús y en el cruce de miradas, sólo en ese instante, se repitió aquella otra época en la que ella continuaba su camino con un saludo de despedida vago y desoncertado. Pero en esta ocasión sólo lamenté que alguien haya robado la alegría que una vez quise para mí, dejando la grosera huella del desencanto y el dolor.
Y continué ensimismado en imaginaciones y esperanzas recién sembradas, en las que los amores platónicos que no fueron se extinguen como la luz de las estrellas al amanecer.

Muchacha en la ventana

Como también me volví encontrar a Dalí hace poco...

Escrito por Zol a las 11:00 PM | Comentarios (224)

Agosto 20, 2003

Otra vida pudo ser posible

Pensaba mientras ella me sonreía desde lejos. Aún no adivino si era la señal de la complicidad, del reconocer una afinidad, la declaración de que su esencia y la mía son semejantes o sí, por el contrario, sólo era que venía de besar a Baco y se traía la alegría de los dioses paganos, maldita con la fugacidad por otro dios celoso.
Pero cuando hablamos y nos mirábamos me gustó pensar que aquél pudo ser mi camino: la provisionalidad de su presente, la frecuencia en las mudanzas de su vida amorosa, el futuro siempre sin perfilar, esa estética desprovista de altivez, desnudez de quien ha sabido vivir más lejos de las leyes de los hombres que uno...
Ella marchó con otro hombre, al que yo no envidié su paso nómada por aquel cuerpo, ni desee robar la cercanía a los ojos brillantes y la sonrisa sincera, viviendo como vivo en otro hemisferio, contento y sorprendido.

Raquel
La imagino a veces muy sola

Escrito por Zol a las 03:56 PM | Comentarios (13)

Agosto 03, 2003

Interferencias

Muchas veces he pensado que si consiguiéramos exiliarnos lejos de aquí, podríamos permanecer. Contaríamos que venimos de una guerra, irrefutable al mostrar viejas heridas como evidencia, o de un pais lejano e injusto sobrepoblado de interferencias, en el que hoy habitamos.

Y cada una de ellas puede afectar de manera distinta e inesperada. Y siendo infinitas ¿cómo no va a encontrarnos al menos una que derribe el castillo de naipes? ¿acaso puede existir armonía en el choque de galaxias?

Pero sabemos que nunca seremos refugiados en la tierra prometida: expuestos a las interferencias y a la cólera que provocan, será que no las tememos tanto, será que las amamos un poco.

Habitación de hotel de Hopper

A veces no se entiende lo leído hasta mucho después.

Escrito por Zol a las 11:56 PM | Comentarios (3)

Julio 31, 2003

Los negocios

Quisieron hacer negocios, elegir renuncias que decía el poeta. Pensaron que nunca es tarde, que es cierto que ya no podrían hacerse juntos, pero la psicología y sus evidencias no caben en las mejores historias. Fuego y espuma, mujer y artificio, contrarios pero menos, son la prueba irrefutable de que no hay certezas (acaso intuir que una noche de verano es capaz de secuestrar nuestros más íntimos convencimientos con la amenaza, terrible, de visitarnos como fantasmas a los que quitar la sábana supondrá la mayor de las audacias).

Mujer en el cementerio

En el cementerio donde murierion tantas cosas

Escrito por Zol a las 11:59 PM | Comentarios (6)

Julio 15, 2003

Explicarme

Por el ojo de una cerradura observándome mientras le explico este diario. Diciéndole, por ejemplo, que algunos escritos eran momentos, ingenuos intentos de aprehenderlos, de detener los instantes como en una fotografía. Reconocería que otros, en cambio, eran fantasmas. Casi siempre a quien quise y dejó huella, casi siempre. También habitan por aquí de quien no supe prenderme y quien pasó fugaz como pasan los amores de verano. Y luego, por qué no, mis sueños y mis vanidades, mis mentiras y mis deseos, mis ganas de conocer a los nómadas que pasan por acá, la sorpresa de que cerca habitaban seres de otro tiempo. Pero cómo explicarle, para qué decirle, si su tesoro está lejos y el mío...

Escrito por Zol a las 09:09 PM | Comentarios (0) | TrackBack

Julio 10, 2003

Infinito

Desconcierta, aunque no menos que duele. Hiere, como el eco de la risa del enemigo tras la nueva derrota. Justo porque flirtea con lo soñado, precisamente porque apunta a las quimeras y está tan próximo a veces. Pero el poeta además era profeta y uno habita en los problemas de geografía personal, y al acercarse demasiado no pude evitar comprender que estaba lejos, muy lejos, casi en el infinito.





En un rostro creí que andaba.


Escrito por Zol a las 09:16 PM | Comentarios (0) | TrackBack

Julio 07, 2003

Siempre

Ella jugando con fuego junto al precipicio, de la noche con Luna y de la vida sin infancia. Con la risa fácil y el cariño dispuesto, de juicio rápido y arbitrario que arruina todas mis predicciones. Y está su quejido profundo - de lo poco que aún conmueve esta conciencia domesticada por los años - sus preguntas y ese tono de quien intuye que las respuestas hacen llorar. Aún tiene esa intensidad que convence y atrae, como luego asusta, ay...
Los mismos demonios y las mismas debilidades, en el fondo seguimos siendo los mismos que un día creyeron que el mundo no está vacío y que, de vez en cuando, por aquello de las llamadas y los teléfonos que salvan distancias, reconocen al que una vez buscaron en un espejo.

Escrito por Zol a las 09:19 PM | Comentarios (4) | TrackBack