Mayo 14, 2005

Los detectives salvajes

Voy a despegarme del ordenador unas horas, aún no sé cuantas. Quizás la madrugada me sorprenderá acompañando a los detectives salvajes de Roberto Bolaño, seducido por el espíritu que los gobierna y que uno dejo morir hace años. Seguirles, acompañarles en sus trabajos impredecibles, vivir su viaje iniciático como si nunca hubiese perdido ese tren y reconciliarme al fin con esa celosa amante que es la buena literatura.

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Enero 02, 2005

Todas las almas, de Javier Marías

Haciendo el camino contrario - el que comienza en las obras maduras, en aquellas en el que estilo está purificado de titubeos y se abandonan los caminos erráticos, y llega a las novelas primerizas - alcanzo Todas las almas. Y es que Javier Marías se ha convertido en una suerte de autor de cabecera, ahora que apenas consigo volver a mi patria en las letras y cada minuto ganado para la lectura - no digamos ya la escritura - es hazaña festejada por esa parte de mí que se deslumbra con retratos como el la chica del tren en esta novela.



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Corazón tan blanco, donde nos conocimos.

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Noviembre 23, 2003

Examen

Como a casi a todo en la vida, llega uno tarde a "Tu rostro mañana", lo último de Marías. Pocas veces tanto talento ha estado tan al servicio de una obsesión (lo dicho y escuchado, el secreto, lo sabido, la palabras que nos configuran a todos y a nuestras relaciones, los oídos no tienen párpados, la narración como nuestra conexión a la realidad), en el que continúa acertando en su tarea de escrutador de vidas, de la condición humana.
Y también anda hoy por casa el viejo Silvio, que sobrevive proponiendo imposibles en su cita con ángeles. Aún despierta el recuerdo de otros tiempos el trovador, con sus versos de amor y justicia, como en aquella era en que creímos en lo distinto.
A veces tiene uno citas con el presente y el pasado, en el que lo dicho y lo callado se hayan presentes de una manera más real incluso que nosotros mismos, en el que la lealtad y el silencio tienen un valor ilimitado y que ponen a prueba, una vez más, la inmemorial soledad a la que estamos malditos.

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Noviembre 14, 2003

A otro ritmo

Uno que anda preso de horarios, poseso de productividad, no encuentra el ritmo para abandonarse al mundo de las letras. Como si de un auto averiado se tratase, galopa el corazón pasado de revoluciones, como si fuese una inercia inexorable la que nos guía, va entrando uno en la rueda de lo efectivo y la caza del éxito. Porcentajes y clasificaciones, comparaciones y rivalidad, no son sino las reglas de un mundo nos exprime, dejándo el ánimo derrotado y la vileza a flor de piel.

Por eso en estos días, y aunque ande conociéndome con Cernuda, las letras no son plácido tránsito sino esforzada ascensión, escribir no cae al alma como el pasto al rocío, es neblina que no deja ver lo por caligrafiar. Será que los oasis también cambian de coordenadas, como las niñas queridas.



Libro abierto

Cernuda trae música en las palabras.

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Octubre 21, 2003

El quijote

Comienzo a leer el Quijote. Sucedió como sucede con tantas otras cosas, que uno las proyectó en un espacio y tiempo, figuró su sentido y su ocasión, pero la realidad siempre miente con las aparentes treguas - nunca da síntomas de desarme - y precipitó el advenimiento del clásico con su mundo y su promesa de noches en vela.

Me consagraré al Quijote por no leer otros libros y es que sucede como sucede con tantos otros estados del alma, en los que nos reducimos y encerramos en un mundito, inútil hibernación sentimental.

Terminaré el Quijote, porque es la hégira de una etapa de lecturas y devaneos, de búsquedas y compañeros de viaje. No sucederá como en aquella vez que la literatura empezó a convocarnos alrededor suya, como exiliados que comparten la añoranza de la patria y se acercan para no olvidarla y vencer a la hostilidad de ese nuevo país misterioso. Esta vez, cada uno la guerra por su cuenta, sin saber si queda algún lugar a donde volver.



Fernando Rey como Don Quijote

Bálsamo de Fierabrás

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Octubre 09, 2003

Entre dos mundos

En el mundo - libro - de las ilusiones está esa voz precisa, intimista y creíble. Tiene el ritmo perfecto, la economía de palabras justa, sin el barroquismo vanidoso del escritor que se vanagloria, sin la simpleza de los mezcladores de letras a los que nunca daré sitio en mi parnaso. Anoche, fuera, se me anunciaron misieras y codicia, el rostro repulsivo del hechizado por el dinero y el poder. Auster me trae a David Zimmer en la busca de su contrario, de si mismo, del sentido, de una nueva oportunidad para vivir. En otro mundo, el fétido olor de la maldad más vulgar y la rabia que ésta siembra como para perpetuarse.
También, con el crepúsculo, la cercanía y mirarse en otros ojos, la eterna complicidad que viene sólo de vez en cuando, como si del lado al que escapo siempre que puedo me hubiese seguido, valiente, otra voz que lo habitaba.

Oliendo una flor

Y en este mundo es mucho mejor

Escrito por Zol a las 08:05 PM | Comentarios (1)

Agosto 30, 2003

Pasar página

Uno tiene estaciones en las que como si fuese Madame Bovary habita en los territorios de lo literato, rechazo de la realidad aunque se disfrace de ella. Como para Emma, las letras alimentan una imaginación en la que la vida no sigue el curso que tú conoces, hiriente y definitivo, sino otro en el que hemos encontrado las palabras para penetrar en ella y, como si de una mujer hermosa se tratara, rendirla y hacerla nuestra aunque sólo sea una vez, instante en el que deleitarse y conocerse.
Pero al regreso - malditos cambios de estación - los temas pendientes nos roban la atención y uno - desarmado - aguarda la oportunidad de pasar página y comenzar nuevos capítulos.

Solo

Como también existen páginas a las que uno volvería siempre

Escrito por Zol a las 06:13 PM | Comentarios (13)

Agosto 06, 2003

Tren nocturno

Mike es una mujer a quien todo el mundo confunde con un hombre. Ex-alcohólica, policía madura, poco atractiva. Rendida a la mediocridad, hecha a (hecha por) la rudeza y un pasado en el que cada miseria humana la ha tocado hasta hacerla inmune. A través de su voz vamos recorriendo la trama, uno de los personajes más auténticos y conseguidos por los que he transitado en mis viajes literarios.

Jennifer lo tenía todo: belleza e intelecto, familia y amor, el novio ideal, el trabajo perfecto. Alegre y adorada por todos, Jennifer era todo lo que Mike, lo que cualquier mujer, podía soñar. Y sobre todo tenía un padre - también un marido - pero sobre todo un padre como Mike siempre hubiese soñado, si la hubiesen dejado. Jennifer tenía un atractivo difícil de superar, un estar a gusto consigo misma, un tratar a los demás con afecto y aceptación que la hacían adorable. Su presencia, la nostalgia de ella, flotan en cada escena, en cada diálogo.

Pero hay algo que falla en el mundo de estas dos antípodas. Jennifer ha aparecido muerta, aparentemente suicidada, y Mike tiene que buscar un por qué para su padre, para el mundo, para ella misma. Pero hurgar en la vida de quien era feliz hasta encontrar motivos para morir no es fácil, como no es sencillo asumir la contradicción.

Por favor, lean Tren Nocturno de Martin Amis.

Martin Amis

Volver a ser atrapado por un libro y que el resto del Universo sea ajeno...

Escrito por Zol a las 09:43 AM | Comentarios (7)

Junio 18, 2003

El barón rampante

Ha sido extraña mi relación con este libro, como desconcertante fue la decisión del barón. En su adolescencia eligió permancer en los árboles, sin volver a poner pie en tierra nunca más. Espíritu libre o loco incomprensible. El precio de no bajar a donde los demás viven y ella que se escapa, se va, se va...
Exiliado de los árboles, me queda en el recuerdo aquella vieja copla "...y que hiciésemos cabañas, en los árboles, en los árboles", libros y canciones se entrelazan y guiñan, o quizás sólo será que en mi mente los asocio, como enfrenta uno lo que fue y lo que desearía, lo que debió haber sido y lo que aún está por decidir.
En esta noche embotado por el alcohol, descansaría en una cabaña en la copa del mayor de los árboles, donde aún no hubiese llegado nadie y se guardasen intactos y puros los primeros deseos.



Árboles del barón rampante

Donde el silencio de la noche sería nuestro cómplice.

Escrito por Zol a las 02:41 PM | Comentarios (1) | TrackBack